27 mar 2017

Carta abierta al Profesorado (de mi cole Moliére), con envidia

Muero de envidia. Envidia sana, pero muero.

Visiblemente emocionado, así compartía conmigo la siguiente vivencia un profesor de mi antiguo cole, el Colegio Moliére: "Uno de mis alumnos de este año, así de lo más rebeldes, me dijo: Profe, sé que cuando me vaya de aquí, seguiré queriéndote, porque yo te admiro"

Perdona que comparta esto con un audiencia un tanto más amplia, profe, pero la nostalgia me invade e impulsa a emocionar a otros, ahora que yo ya soy "grande". Es esta maldita envidia egoísta que no me permite que seas tú el único que disfrute de ese momento tan maravilloso. Creo que sabrás perdonarme.  Eso sí, te advierto,  no sé si te perdonaré que yo me cuestione mi actual profesión desde entonces.

1917 fue el primer año en que comenzó a forjarse ese vínculo profesor-alumno , alumno-profesor en el colegio Moliére. Y unos tantos-cuantos tuvimos la suerte de disfrutar del acto de centenario y reencuentro de antiguos alumnos y profesores este pasado sábado 25 de marzo. Los que fuésemos niños, ya somos adultos - o al menos fingimos comportarnos como tal- y los que ya fuesen adultos y educadores...siguen siéndolo. Eso sí, todavía quedamos algunos que nos resistimos a crecer.

Muchas dudas en el aire por resolver previas al reencuentro: 
  • ¿Se seguirán embarcando los balones encima del comedor junto al patio de recreo? (Embarcar: acepción andaluza que define la situación de un objeto cuando éste queda atrapado en un área de difícil acceso a una altura considerada)
  • ¿Se habrá pasado Malili  a la pelota vasca definitivamente tras tanto fiasco madridista? 
  • ¿Seguirá Maribel, y sus regañinas y enseñanzas que tanto echo en falta, como subdirectora?
  • ¿Continuará Gimeno tan guapo como antaño provocando revuelo entre las adolescentas y las no tan adolescentas

La respuesta es sí a todo. Y Gimeno, con cariño, lo tuyo me jode. Deja a las nuevas generaciones camino libre para poder progresar. Que hasta yo tengo fantasías contigo tras volverte a ver.

Bromas aparte,  sólo quería aprovechar estas palabras para daros las gracias, a todos. No recuerdo si os agradecí en su momento todo lo que me disteis y enseñasteis, pero espero que sí, de veras. En cualquier caso, que sirva este centenario como excusa y recordatorio para hacerlo. Me siento agradecido, afortunado y orgulloso de haber formado parte de la historia de nuestro cole. Y de eso debéis sentiros culpables. De eso, y de que recuerde mi infancia y adolescencia sin poder evitar que mis labios dibujen una sonrisa, por muy mal que se me diera la Plástica por aquel entonces (y a día de hoy, hay cosas que nunca cambiarán).

Porque todos vosotros, queridos profesores, me visteis e hicisteis crecer como persona. Y vuestras enseñanzas no cayeron en saco roto, pues aún las sigo teniendo presente, pese al paso de los años:
La Ética de Pepa,que no dejará de marcar mi rumbo, y las Mates de Frochoso, Emilio, o Rocío, que me convirtieron en ingeniero.

La Lengua de Beltrán o Malili, culpable de mi idilio por la escritura,  y la Historia del otro Beltrán, que me hace no olvidar de donde vengo, pese a que los mares nos separen, Huelva.

 La Lengua Francesa, que también pone nombre al cole, de Marifé, Eva, Maribel o Lola (y su sonrisa contagiosa que tanto nos llenó como niños de quinto y sexto), y la EF de Raquel... o Gimeno, como no.

La Religión y su alternativa (de la que tantos resúmenes hice gracias a mi querida Inma), y las Ciencias Naturales de Victoria, Agustín o nuestra otra señorita Pascual.

Tercero de Primaria, Manolita y su pelo blanco particular. Tecnología de Juan Luis, Informática de Antonio (aunque para nosotros "El Peru") e Inglés, de Mamen. Mi Mamen. A la cual no pedi matrimonio porque ya andaba casada. No me devolvió su amor en forma de alianza; a cambio, me regaló la frase más bonita que jamás me hayan dicho. Ésa me la guardo para nosotros, si me permiten.

Espero que nuestro abrazo de este sábado os compense tanto quebradero de cabeza que os causé en su momento. Os aseguro que puse el corazón en mis brazos al rodearos con ellos. Tenéis una profesión maravillosa que hace os que os admire. Sois la clave de nuestro futuro, de nuestros nietos, hijos y sobrinos. No os dejéis pisotear, estaremos a vuestro lado, luchando, aprendiendo y enseñando, juntos. Todos queremos ser profes, por vosotros.
  
Y compartid vuestras vivencias con nosotros, ahora que ya partimos. Esos niños, vuestros niños, que ya no lo son tanto. Matadnos con vuestras experiencias. Quiero morir de envidia, mis queridísimos profesores.

16 mar 2017

170

Casi 170 años justifican su día. Algún que otro mentecato (y en realidad son demasiados) se pregunta por qué él no tiene el suyo; si acaso eso no es injusto.

Peleles (y pelelas en muchas ocasiones) de poca monta y de poca mente, que quien monta tanto tanto monta, y que poco entienden de equidad, paridad o igualdad. Cómo entender pues el 170.


44. 44 desaparecieron entre sus manos el pasado año, dejando un hilo de sangre y un mar de lágrimas a sus espaldas.

84. 84 años desde que pudimos oír su voz, aunque apenas se percibiera. Su voz traducida en voto, e introducida en una republicana urna.


42. 42 años desde que el día ocho del tercer del mes del año deshojamos la margarita para discernir si nos encontramos más cerca o más lejos de tan anhelado 170.

Porque 44 , 84 y 42 suman 170. 44 fueron las mujeres asesinadas en España en 2016. 84 años desde que ejercieron su derecho a voto por primera vez en nuestro país. 42 desde que celebramos el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Y 170. Casi 170 años para que podamos llegar a presumir de igualdad económica entre varón y hembra de seguir a este ritmo.

En poco menos de 17 años evolucionamos del Nokia 3310 al último modelo de Iphone 7. Sí, 17 y no 170, pero pocos se sorprenden. Como pocos se sorprenden de aquellos y aquellas que acuñan a  feministas de feminazis. Como pocos se sorprenden cuando esos mismos se amparan en la biología para justificar la diferencia como eufemismo de inequidad, desigualdad y desemejanza. Biología y no Educación o Cultura. Como también pocos se sorprenden cuando algunos abogan por compensar tanto feminazismo con otro similar día Internacional del Varón. Como si ése no fuera por desgracia cada santo y maldito día.

Para equilibrar la balanza debemos colocar más peso en el lado contrario a la masa que provoca tal desequilibrio.  De ahí que celebremos el día Internacional de la Mujer y no el del Hombre. Y que ese día sólo sirva para recordarnos nuestra lucha diaria por acelerar esa cuenta atrás desde el 170.

Cada día, deberemos esforzarnos por ser la voz de aquellos y aquellas que cesaron en su empeño por compensar la desnivelada romana de género. Se lo debemos a nuestras abuelas, madres, tías, hermanas, primas, hijas, sobrinas y nietas. Pero también se lo debemos a nuestros nietos, sobrinos, hijos, primos, hermanos, tíos, padres y abuelos.

Deberemos convertirnos en los abanderados de una generación donde no se espere que nuestros hijos jueguen al fútbol, sean valientes y enjuaguen sus lágrimas de emociones; y donde no se espere que nuestras hijas jueguen con Barbies, sean  románticas y sensibles. Una generación en que no anticipemos nada de nuestros hijos por su sexo, sino por quienes son como personas.

Quizás algún día en 170 años no exista motivo para recordar a la humanidad la desigualdad entre hombre y mujer. Ojalá ese 170 se vea reducido en 170. Y ojalá no hicieran falta entonces escritos como éste a día de hoy, 8 de marzo de 2017.

26 dic 2016

Carta Blanca, Verborrea y Testosterona

Queridos Machistas:

Me tenéis hasta los cojones. Esos mismos que os agarráis tan asiduamente, cuando reventáis las intimidades de esas mujeres con que os acostáis al reuniros con los amigotes en el bar a tener mini erecciones conjuntas. Esas buenorras que sólo buscan un pene con el que disfrutar. Que se creen con derecho a lucir escote y pantalones ceñidos sin que al pasar por vuestro lado  no tengáis derecho a una cachetada.

Perdonen si mi lenguaje se torna agresivo en estas palabras, pero es que me tienen hasta los mismísimos.

Valientes, más que valientes. Abundáis  en tabernas, cafeterías, bares y pubs de nuestra España. Siempre en manada, sacando pecho y golpeando fuertemente la barra del bar con vuestro gin tonic. Pero no nos engañáis.  En el fondo sólo os mueve el miedo. El miedo a que ellas revelen que vuestro miembro no cumpla con el mínimo requerido. El miedo a que confiesen vuestro gatillazo. El miedo a que digan que solas habrían obtenido más placer que con vuestra compañía, lo cual no sería una sorpresa escuchando esa verborrea con que os jactáis de vuestra supuesta hombría.

Los amigotes no sois mejores, no creáis. Sí, sí los de las risitas, los del pensamiento​ crítico reducido y acorde, muy probablemente al tamaño real de vuestro casi inexistente miembro, y en esta ocasión, me refería al cerebro. Los que reís los chistes al macho alfa que se tira a las tías buenas y que a la vez fue uno de los autores del Kamasutra. Vuestro silencio os hace cómplices, y vuestras risas os convierten en culpables en último veredicto.

Ninguno de vosotros sois mejores que esa escoria responsable de tantas mujeres maltratadas en nuestro país. De tantas violaciones, que para mas inri, ahora está de moda hacerlas en grupo, con los amigotes.  No sois mejores que esa escoria, porque aún os creéis con mayor derecho a disfrutar del sexo que una mujer sólo porque tenéis pene y,  mucho o  poco espermatozoide mal empleado.

Carta Blanca y comienza el peligro. Y la que use el "chichi" más veces para follar que para mear, merece ser tachada de viciosa, guarra y casi de prostituta (aunque vosotros diríais puta, que yo lo sé). Que el tiempo corra, y vosotros a meterla en tantas vaginas como podáis para luego desgarrar su privacidad.

Pero no os preocupéis. Vuestra princesa os estará esperando a la vuelta de la esquina. Ella tiene 25 y o bien es virgen o bien sólo ha tenido un novio con el que sólo ha hecho el amor (lo de follar no va con ella), y al que tendrá que dejar cuando os conozca sin poder resistirse a vuestros viriles encantos. Pero seguid mi consejo, y evitad hablarle de todas esas guarras con las que os habéis acostado. A ver si se va a pensar que se le ha pegado "algo malo" a su príncipe. Ese príncipe que creéis que sois por vuestro derecho a falo, que os otorga la clarividencia para discernir entre las sucias guarras y la realeza, y la potestad para despotricar contra aquellas por las que en sus arterias no corra esa bendita y limpia sangre azul.

Sólo espero que vuestra estupidez tenga cura y que un día entréis en razón. Que sustituyáis las risitas por argumentos igualitarios que naturalicen el sexo entre hombre y mujer. O mejor, entre mujer y hombre, en ese orden. Quizás así un día compartir género con vosotros sea un poco menos vergonzoso.

P.D. Con la colaboración de un 4.1% de Teresa De Los Reyes

20 mar 2016

Lágrimas de Barro en el minuto 89

Huelva, a 19 de marzo de 2016

En vísperas de primavera, se teñía Huelva de albiazul a orillas del Odiel, ante ese único rosado atardecer del que Juan Ramón Jiménez tanto presumía. Tantos árboles, arbustos y setos floreciendo desde la otra orilla del mismo río, vigilantes, observando como El Decano acudía a la que podía ser su última cita en el antiguo emplazamiento del imperio Tartessos.

Más de 20.000 gargantas rugían al unísono por su Recre, llevando en volandas a sus once gladiadores hasta la que pudiera ser su última victoria. "¡Espartanos aguantad!", Huelva se ponía de acuerdo ante la injusticia de la posible -mejor que probable- desaparición del club más Antiguo de España.

Yo soy miembro de aquella generación perdida de la España de los Pujoles, Urdangarines, Chaveses y Ratos. De aquella generación que se lanzó a las calles rememorando el francés mayo del 68 en busca de una situación más igualitaria y ecuánime. De aquella generación que  sufre al ver que el fútbol mueve masas que ninguna injusticia de refugiados podrá congregar jamás. Quién iba a decir en Constantinopla, 500 años atrás, que el Imperio Otomano negociaría pacificamente con una Roma alemana, para intercambiar unos cuantos lingotes de oro a cambio de esclavos.

Pero el Huelva Recreation Club que es Mes que un club. El Recreativo de Huelva es sello único de su ciudad, y su bandera, representa a 150.000 individuos y a otros tantos en su provincia. Choqueros,  el Recre es nuestra historia, de aquella historia en que Albión navegó hasta Onuba en busca de sol y mineral, en el discurrir de su RioTinto a finales de siglo XIX, para introducir en Hispania el que a día de hoy es el deporte rey.

A finales de los 90 y de la mano de mi padre, un servidor acudía los domingos al Antiguo Colombino, presenciando como Joaquín Caparrós nos alcanzaba el sueño real de la Segunda División. También estuve en la final de Mallorca, recogiendo balones desde el fondo de la red como uno más, admirando a un camerunés que más tarde triunfaría en el Barça. Y por fin vi caer tres veces al capitalismo más extremo de Chamartín, de la mano de Sinama, Uche y del genio Viqueira, que juntos honraban a los caídos de aquel fatal accidente.

Hasta que te fallé, Decano. No pude gritar por ti en este sábado mágico. Me refugié detrás de estas palabras a 2.000 Km de distancia a orillas de otro río. Ojalá el Támesis se te pareciera un poco, Odiel. Ojalá el Lorenzo lo broncera como a ti, Odiel. Ojalá tu brisa marinera soplara en su riberita, Odiel.

Pero no, yo no estuve allí aquel día que Huelva lloraba desde el cielo. Aquel día que sus lágrimas enfangaban la alfombra verde del Nuevo Colombino, cuando Rubén Mesa colocó el esférico en el fondo de las mallas en el minuto 89. Cuando las lágrimas de barro sucedieron al pitido final.

Y que este gol jamás pase a la historia, a tus 126 años de Historia, Decano. No quisiera yo ahogar un grito melancólico que dijera: "Ay Velódromo, desearía tanto haberte conocido"

7 ene 2016

Reinas y Borregos

Un año más, la Cabalgata de Reyes Magos en el Reino de España. Todas las ciudades se visten monárquicamente tal como mandan los cánones, salvo alguna que otra díscola capital.
Madrid se disfraza en rebeldía llenando de estrógeno las vestimentas de sangre azul. Melchor, Gaspar y Baltasar maldicen el oro que esconden aquellos poderosos que se ríen de su pueblo mientras fuman incienso y  echan por mirra el Estado de Bienestar de su Patria.
Pero no es Carmena la única sublevada. Admito que una vez, también yo desafíe la monarquía jugando a los Carnavales. Con cuatro añitos me vestí de Baltasar en la guarde. Lucía melena radiante rubia a la taza, estilo cacerola, piel blanquecina y ojos claros. Y me pintaron de rey negro. Un tanto contracultural todo aquello.
Y pese a todo, mantuve la ilusión por los Reyes intacta unos cuantos años más. Es decir, que no me creí que yo, Víctor León, fuese en realidad Baltasar, sino que entendí que se trataba de un mero disfraz, como si de un juego se tratase. Y lo comprendí yo, que sacaba aprobado justito en Plástica. Eso sí, peor estuvo vestirse de San José sin estar bautizado.
Confieso que me sentí fatal durante unos años por mi acto de contumacia. No fue hasta que vi en 2007 a Susananita Díaz - Felipe lo quiera (González, no De Borbón), futura candidata pseudosocialista al Gobierno- disfrazada de Baltasar, que conseguí superar mi duelo y enorgullecerme de haber compartido disfraz y coraje con tan distinguida dama. Eso sí, mi acto fue menos revolucionario, ya que un servidor no sólo comparte picha con Sus Majestades, sino también origen. Que semos todos choqueros.

Mi ilusión por ver la Cabalgata de Reyes siempre estribó en alcanzar tantos caramelos como fuese posible. Será que siempre he sido un gordaco, pero a mí los Reyes me la traían al pairo. Lo que verdaderamente merece ser tema de debate es que en Valencia no hubo lanzamiento de caramelos durante la Cabalgata. Indignante. No te lo perdonaré jamás, Ribó. Jamás.

Cerrando el tema, siendo indolente como soy, reconozco que habría seguido los pasos de Manuela. Eso sí, habría disfrazado a niñas de Reyes, en lugar de mujeres. Los menores siempre son más difíciles de atacar por aquello de la Ley de Protección al Menor, si es que aún sigue vigente, que entre tortazos a Presidentes del Gobierno nunca se sabe.

 A propósito, antes de despedirme, dejo un link a una noticia quizás un poco más trascendente que Sus Majestades féminas, y mágicas, en ese orden.

22 dic 2015

Spain is Different

Aquel famoso debate a 4, pordiciembre de 2015, sin la presencia del Presidente del Gobierno...

Sánchez apelaba a la paridad, a la igualdad entre hombres y mujeres sin importar dónde. Enojado, se quejaba de que el debate de aquella noche lo conformaran tres hombres y sólo una mujer, para colmo aspirante a vicepresidenta. Mientras en su partido hay 26 hombres y 26 mujeres para 52 circunscripciones.
Sorayita se decidió por el tacón, pese a las dos horas y media de debate. Ahí demostró que le sobra carácter y garra para defender a un -esperemos sólo actual- Presidente de Gobierno que se escondía entre linces y dunas en Doñana. Saco tanto carácter que se atrevió con todo, incluso afirmando que la posible caída del Chavismo en Venezuela es obra del Partido Popular. A Huevos no le ganó ni uno de los contendientes.
El minuto de oro del Señor Rivera fue extraordinario. No se qué producto vendía, pero habría comprado acciones de su dentrífico, de su traje de chaqueta -un tanto ajustado, he de decir- o de su aseguradora sin haberlo dudado. Apeló a la unidad, eso nos lo dejó claro. Eso y que es muy catalán , español y europeo. Rajoy pidió el comodín de la llamada y contacto al señor Alsina para confirmar si se podía ser tantas cosas a la vez.
El Mesías , al que algunos mal apodan Pablo Iglesias, llamó a la calma en varias ocasiones ante el nerviosismo de sus contrincantes. Digamos que la humildad no le caracteriza, pero a los Seres Superiores se les perdona lo que haga falta, si no que pregunten a Butragueño. Su minuto final y fin de debate me hizo sonreír. ¡Qué labia tienes truhán!

4 nov 2015

A mi Huelva por la Ría

Plácidamente descansaba Huelva de madrugada ante el silencio de tanto vehículo.

Un Litri petrificado robaba la luz que anhelaba una San Pedro que brillaba y rompía la calma de la noche a las en punto.

Una brisa de Poniente soplaba, desde la Palmera hasta San Sebastián, y no consiguía hacer ondear una bandera, que bien grande le venía a Pablo Rada.

Unos sueños por cumplir en cada apagada ventana.

Un caminante en el fondo camino de Andalucía, guiado por ese silencio, luz y brisa, continuaba su ruta sin dejar de mirar atrás...

14 ago 2015

El letargo de Ángela

Ángela ya no vive, existe. Ángela tiene hematomas que le cubren todo el cuerpo por cada golpe vital recibido. Pero ya no los sufre, no se inmuta, ni tan siquiera al hundir sus dedos en ellos.

Ángela decía que ya había pasado por eso antes. Que ya lo vivió. Que ya experimentó  y disfrutó de todas esas emociones fuertes. Que no viviría nada igual de nuevo. Que ya era mayor y que se convirtió en adulta. Que soñar era cosa de jóvenes y que el tiempo dejaba cicatrices. Su proyecto de futuro, inexistente, su pasado en el olvido, y su presente, monótono y tedioso. 

Ángela carece de pasión alguna, causa de su existencia, ausente de toda vivencia. Las hojas de su calendario siguen cayendo de la misma manera, día tras día, amontonándose sobre el suelo.

Ángela olvidó lo que era el amor y cómo practicarlo. No se emociona, porque cree que ya es demasiado tarde. Hace tiempo que perdió el juicio, y sólo fugazmente recuerda aquella persona que fue en su juventud, cuando aún se permitía el lujo de entregarse. Por aquel entonces aceptaba que el color no existe sin tonos grisáceos, y que si existiera, al menos no brillaría tanto. Y agradecía cada lágrima como muestra de un disfrute pasado que ahora anhelaba.

Hay días en que Ángela recoge las páginas que cayeron del calendario para recolocarlas en el mismo. Sirviéndose de una silla, logra alcanzar el reloj ubicado sobre él, y retrocede tantas horas como días ha reencontrado en el almanaque. En esos días se viste de verano, sin importar que llueva, nieve o truene. Se pone su vestido amarillo aun creyendo que le hace parecer gorda. Se sitúa frente al espejo, se maquilla mientras canta a toda voz, con su gato y su perra como espectadores ante tal maravilloso espectáculo. Finalmente se sonríe ante la imagen que ha creado de sí misma.

Decide salir  descalza sin cerrar la puerta a su paso, con sus mascotas al acecho de sus huellas. No lleva llaves consigo, con la emoción de no saber si volverá a ese vida plana. Al llegar a la calle, se encuentra con cabezas giradas a su paso, que no pueden ignorar tal torrente de energía. Camina decidida hasta que tropieza con una baldosa del acerado. Al caer, el amarillo de su vestido queda manchado. Ángela se maldice y se culpa por haber sido tan osada. Por olvidar que ya era adulta, y que se acabó aquello de sentir y emocionarse. Cuando se decidió a dar la vuelta, regresó a la llanura de la insustancialidad en la que se sentía tan agusto.

Ángela ronda los 30, los 40, los 50... El reloj seguirá avanzando mientras su alienada vida sigue sin formar parte de nada. Las hojas del calendario seguirán cayendo hasta que, finalmente, tropiece con una baldosa en la que quizás se encuentre. Para así descubrir que la juventud es un estado de ánimo y poco tiene que ver con las arrugas, las mates y los números.

 ***Con la colaboración de un 10.00% de Teresa de los Reyes

16 jun 2015

Pido Perdón

Pido Perdón

He encontrado algunos agujeros en mi maquiavélico plan de conquistar el mundo. Creí que tenía un currículo apto para tal propósito, pero he errado. Soy un amante emperdernido de la ironía, la sátira y el humor negro. Y a veces hago chistes de negros, ocurrentes como este mismo; así me las gasto en mi propio festival del humor, en el que uso recursos varios como la aliteración. Con rima asonante.


Tengo Twitter porque me mola eso de ser trending topic. Es cierto que llevo casi 3 años sin usarlo. Pero poco importa. Me avergüenzo de algunas de las burradas que he retuiteado y que dicen muy poco de mi persona. Esto no ayuda a esconder al hijo de puta que llevo dentro, con perdón de mi madre, que es una santa.

A lo largo de mi vida he reído chistes machistas, racistas, xenófobos y de todo tipo de mal gusto. Una mente retorcida con facilidad para reír por cualquier cosa. Tengo amigos como testigos que han visto salir de mi boca palabras que no debieron jamás haber salido la luz. Amigos que podrían traicionarme llegado el día del juicio final, una vez me hiciera con el poder.

No soy machista, ni racista ni xenófobo, o al menos intento disimularlo. Quizás sólo tenga un gusto por el mal gusto de lo más inapropiado, valga la redundancia. O quizás mi egolatría vaya tan lejos, que me creo con el derecho a soltar improperios de cualquier tipo asumiendo que mi conciencia por una sociedad igualitaria no tiene resquicio mínimo de duda alguno.

Supongo que esto debe de estar relacionado con lo de ser andaluz y creer que siempre hay un foco apuntándome a la cara, a la espera del siguiente gran chiste. A ver si os hace gracia éste:

"España es una gran nación, y los españoles son muy españoles, y muchos españoles"

De no hacérosla, pido perdón, de corazón.

.

1 jun 2015

Solsticio de Verano y La Crisis de los 25

Un buen amigo me dijo hace no mucho, coincidiendo con mis 25 primaveras, que estábamos llegando a nuestra cima - él es de mi quinta´- y que a partir de ahora nos encaminábamos hacia un profundo y continuo deterioro. Yo le di la razón a regañadientes, como buen Tauro, pues no olvidemos que los optimistas creen que lo mejor siempre está por llegar.

Bien es cierto que el descenso es paulatino, y que el pico de la montaña se encuentra nevado durante varias decenas de metros, previo camino a su ladera, para el posterior descenso al valle, y de los caídos. Recordando este peregrinaje al que ocurre anualmente con el solsticio de verano, coincidiendo con el día de mayor luz del año. Día a partir del cual comienza el verano, que siempre brilla intenso, pero apagándose, poco a poco. 


El cuarto de siglo supone el culmen de la agilidad y la forma física, de la belleza, del aprendizaje veloz y de la sexualidad. A partir de entonces, se precisa de un calentamiento previo a los partidos para evitar cualquier pinchazo, cremas antiarrugas, técnicas de memorización y quizás hasta sustituir el bromuro por la viagra, para  así aguantar los asaltos en que con anterioridad el miembro viril conseguía hacer sonar la campana.

Y puedo aceptar todo esto, pero lo que realmente me entristece pensar es, que con unos años más, esta cinturita de  avispa no pueda quebrar caderas a su paso con un balón en los pies. Al menos no con tanta rapidez y efectividad. Supongo que nos consolaremos al pensar que siempre nos quedará la mente (y París), que podrá seguir absorbiendo nuevos conceptos, aunque a menor ritmo sin más remedio.

Así que llegados a este momento de esplendor, donde el mundo se nos presenta a nuestros pies, dispuesto a que lo hagamos seguir rotando me pregunto:

¿Y si es éste 21 de junio, el momento de congelar las manecillas del reloj?

14 may 2015

La Habana (y La Vieja), Cuba y sus contrastes


    Cuba es República. Y dinastía de Castros, y de algún que otro yerno por venir.



Cuba es dos pesos: los oligárquicos convertibles y los frugales cubanos. Y alguna que otra moneda con el rostro de Guevara.

Cuba es interracial: blanca, mulata y negra. Y para negro, su mercado.

Cuba es aventura y desgracia. Y las pillerías inocentes de Juan Quin Quin.



"Arte soy entre las artes, y en los montes, montes soy" 
José Martí

    Cuba es revolución. Y conformismo e involución.

En  Cuba, el tiempo el no pasa, flota. Y sólo se queman etapas que nunca se planearon.

Cuba son 70 condones a 0.25$. Y mujeres embarazadas a los 17.




   Cuba es nacionalista y patriota. Y hoteles y restaurantes plutócratas donde el cubano no tiene cabida.

Cuba es dos clases: business y turista. Y el turista siempre va en business.

Cuba es presa de sí misma y esclava de su miseria. Y de algún que otro yankee que venga a joderla.



"DEDIQUÉMONOS con modestia y sin fanfarrería cada cual, en el puesto que le corresponde al cumplimiento diario y estricto del deber."
Raúl Castro


    En Cuba al turista se "le pega con el cinto". Y luego la conforman los Josué, Yanie, Rosángela, Rosana, y el terremoto de Esteban.


Cuba es La Habana, La Habana vieja, Cienfuegos y Trinidad. Y luego Varadero, Pinar del Río y sus guiris.








La Habana la llenan palacios coloniales. Y los escombros que los rodean.

La Habana es feria anual internacional del libro. Y cubanos que no pueden     permitirse leer sin espejuelos sin subvencionar.

La Habana es cosmopolita y hasta dispone de barrio chino. Sin chinos.

La Habana Vieja la componen calles que se entrecruzan en cuatro esquinas. Y alguna que otra en cinco.




"Cuando vino mi abuela trajo un poco de tierra española.
Cuando se fue mi madre llevó un poco de tierra cubana.
Yo no guardaré conmigo ningún poco de patria.
La quiero toda.
Sobre mi Tumba"
Carilda Oliver Labra



13 may 2015

Amor Platón-ico

No existe. El amor platónico no existe salvo en tu propia caverna. En ella hay cabida para todo tipo de idealizaciones y pajas mentales. Pero a oscuras, así que mejor no perder mucho tiempo buscándolo.

Ese amor platónico yace ante ti en un entorno lúgubre, donde brilla. Brilla con su sonrisa perfecta, con su rostro perfecto, con su silueta perfecta... ¿O acaso la condición necesaria y suficiente de idea no es la perfección? 

Hace sonar su risa con esa perfecta melodía infantil y dulce que te atrapa y que sólo tú oyes, su  perfecta plática te embelesa con  palabras que sólo tú sabes interpretar, su perfecta mirada te cautiva y te hace preso, ya que sólo tú puedes retenerla para hacerla eterna. Tú, y sólo tú.

Y cuando te acercas a esa luz cegadora para intentar tocarla y hacerla tuya, no sientes nada salvo aire. Como si se tratase de una proyección, ya que sólo es una proyección. Una idealización del ser humano perfecto que nos acompañe en el sendero de nuestra vida, signifique lo que ésta signifique. Por eso nunca funcionará. Porque las personas no pueden amar a las ideas más que a las propias personas.

Por tanto, lo único cierto es que las personas perfectas no existen y, en consecuencia, no pueden ser amadas. Tan sólo existen las taradas. Así que, tan sólo cabe atrapar esa idea de amor platónico y exponerla al Sol para que se descubran sus taras. Una vez expuestas, aceptarlas como tal, ya que posiblemente en ella verás reflejadas las tuyas propias.

Quizás te decepciones al descubrir que esa persona no era perfecta. Quizás te sorprendas al averiguar que tú tampoco lo eres. 

O quizás acabes por encontrar aquello que andabas buscando, o al menos, conociéndote un poco más a ti mismo.

9 feb 2015

A las puertas de la Octava Real - En las orillas de lo indefinido

En las orillas de lo indefinido

abundan las arenas movedizas

en las que un andaluz anda perdido.


Escondido tras de una baliza,

hecho a la mar, sus brebajes y ruidos,

se enfrenta a ella, quedando sus cenizas.


¡y qué manía tienen los hombres,

de llamar a las cosas por su nombre!

9 ene 2015

A ojos de un Pirata

Con un parche permanente. Impidiendo ver el todo, o permitiendo ver sólo la parte deseada. La vista de un pirata es limitada, quizás para avistar mejor sus objetivos. O quizás para apartar la miseria de su perspectiva, tal como hacen los hedonistas. Tal vez gritar "al abordaje" no sea mas que un modelo de vida en que se buscan distracciones de conquista para evitar afrontar la realidad de la solitaria vida filibustera. Una vida en que escasean los días claros, pero  donde sobran los tesoros encontrados entre tempestades.

En el navío hedonista, el patrón de los corsarios siempre lleva un parche. Ambos ojos funcionan a la perfección, pero nunca utilizan el vago. Por uno sólo el color tiene cabida, el otro, en cambio,  solo distingue el gris. El patrón rehúsa y huye de la mezcla del blanco y negro, ansiando los colores vivos. Por ello en su vida sólo caben los planes y las aventuras, los sueños y deseos de grandeza. El optimismo como fuente de vida, y la felicidad como último y único deseo. La tristeza, la nostalgia y el anhelo se encuentran escondidas tras de un parche epicúreo , generalmente negro y por tanto opaco.

Pero un buen día, en un rutinario ataque de abordaje coincidiendo con la primera madrugada del tercer invierno, el parche del patrón se desprendió de su cinta. Y se desplomó sobre el suelo.  El pirata comenzó a ver con claridad.  Con esa claridad cegadora que a veces el gris otorga al completar la gama de colores. Tal como le ocurrió a Platón al escapar de su propia caverna.

Y con total clarividencia el patrón renuncia a ser pirata , temporalmente eso sí, dejando que su propio brillo se torne a gris. Se suma en una oscuridad donde afronta, asume y evoluciona. Sin embargo el patrón se ofusca cuando es la tristeza la que  lo aborda, ya que sólo ha conocido la gloria al abordaje en su máximo exponente.

Y aguardando su próxima conquista de tesoros, mientras piensa qué hacer con todos los que ya posee, continúa así con el ciclo de los piratas, siempre navegando al frente, siempre adelante. Un ciclo en que la etapa esplendorosa predomina e impera, pero en el que igualmente necesarios son los tonos grisáceos. De lo contrario no existiría susodicho ciclo, y si algo bien sabe un pirata es que las lineas rectas no existen en el mar, y que, aunque luzca plano, navegará sobre él perpetuamente, en el circulo infinito del eterno retorno de lo idéntico.

PD:  Léase "De los cambios de tercio y el dios Chronos"

11 dic 2014

γνῶθι σεαυτόν

Recuerdo que leí, vi, o escuché alguna vez que no hay persona que se conozca a sí misma con total plenitud. Es decir, que ni nosotros mismos podemos predecirnos. Y no hablo de situaciones de vida o muerte en la que uno decide adentrarse en una casa en llamas para salvar al gatito de la vecina.

Que de manera inconsciente mostramos una parte de lo que somos en realidad, otorgando otra parte más íntima a nuestras personas más afines, reservando otra sólo para nosotros mismos. E incluso hay un área delimitada de nuestro ser que desconocemos completamente, y que nos empuja a veces a tomar decisiones de lo más inesperadas. Una parte oscura y brillante, pero desconocida al fin y al cabo.

Que la tendencia al autoengaño no es más que el desconocimiento de uno mismo, y se realiza de manera inconsciente. De ahí la importancia de rodearnos de personas que nos lleven a explorar otros límites, universos y perspectivas; para así darnos hostias de realidad para cuando hacemos el gilipollas. 

Porque quizás el mejor camino para conocerse a uno mismo sea a través de otros. Y eso acojona. Que tu madre sepa antes que tú por qué piensas lo que piensas, y actúas como actúas, acojona. Y que siempre tenga razón... da mucho coraje, que dirían los andaluces.

7 jul 2014

El día que murió el arte

Éxito. Traje y corbata. 30 años y casado. Dos hijos y una esposa preciosa. Un chalet en las afueras. Y un perro. Vivir dos días a la semana, y cinco esclavizado. Hoteles lujosos. Evitar lo sencillo y caer en lo superfluo. Prohibirse los carbohidratos por la noche. Olvidar el sabor del helado y del chocolate. Tener tableta, y un Rolex.

Cumplir las expectativas que los demás tienen sobre ti, y no las tuyas propias.  Anhelar continuamente la aprobación ajena. Olvidar tus prioridades. El arte es improductivo y por tanto no merece tu tiempo. No cantes, no bailes, no pintes, no escribas, no toques un instrumento, no salgas a fotografiar. No saltes. Y utilizar sólo el hemisferio izquierdo.

El camino está marcado, no te salgas del mismo. Sólo cabe ir de frente, y está colapsado de gente. Si te sales por la izquierda, caes. Si haces lo propio por la derecha, vuelves a caer. Y una espiral de fracasos te envuelve por ser demasiado osado. Tu espalda se llena de etiquetas. Irresponsable, jipi, perroflauta, infantil, inmaduro. No luches por tus sueños, no crees. Sé práctico y gris. Olvida los colores, sólo importa el verde dólar.

Fotografíar un paisaje y no detenerse a observarlo. Mostrar alegría continuamente sin ser feliz. Jugar a no quitarse la máscara y ganar Oscars por interpretación. El continente, y no el contenido. La gloria y no el camino hacia ella. Evitar las metas de frutos inmateriales, y en consecuencia nuestros sueños. Esconder nuestro pequeño niño interior. Envejecer y darse cuenta de que es demasiado tarde.

El día que murió el arte, una parte de nosotros murió con él.

http://www.youtube.com/watch?v=oov5jaikIFo&feature=kp


4 jun 2014

¡Estos estúpidos seres humanos!

Supongo que nunca dejará de sorprenderme la estupidez humana.  No importa cuán convencidos podamos llegar a estar sobre una idea, pues a la hora de la verdad siempre naufragamos a la deriva a la espera de la siguiente hostia de realidad.

Y esta última hostia llegó de manos de un tal Howard. Howard es galés, nacido en Cardiff, de unos 60 y de ojeras marcadas. Un tipo de pocas palabras y con pocas habilidades para escuchar, e incluso algo huraño, me atrevería a decir.

Pasé 10 días insistiendo a Howard para que me ayudara a rellenar algunos papeles del trabajo; "paperwork", que se diría por Gales. Cada vez que me aproximaba a él, éste siempre respondía delegando la tarea en otra persona y no escuchándome, de una manera bastante irrespetuosa. Día tras día la misma conducta, hasta un total de 10.

En el décimo, coincidiendo posiblemente con uno de mis no mejores días, mi paciencia se agotó. Le dije a Howard que no comprendía por qué no me ayudaba con este asunto, que el objetivo del mismo no era más que intentar identificar qué área de producción es el cuello de botella de la misma (producción basada en mantenimiento pesado de ruedas de tren, por cierto). Él me respondió que no tenía tiempo para la tarea y que su trabajo consistía en taladrar ruedas de tren, no en rellenar "fucking paperwork". Le insistí en que el ejercicio sólo ocuparía 15 segundos de su tiempo y que seguía sin comprender su falta de colaboración. Ante su negativa le dije que ya hablaríamos más tarde y le di la espalda (he aquí mi error). Howard se volvió hacia mí y me advirtió que no le diera la espalda. Yo me giré hacia él y le comenté que no estaba dándosela, que sólo le decía que ya hablaríamos más tarde, y que por favor no me señalase con tono amenazante. Llegados a este punto de tensión decidí marcharme.

El día siguiente en que coincidimos, osea hoy, me dirigí hacia él para disculparme. Aún a sabiendas de que no debía ser yo el primero que diese su brazo a torcer (o eso me decía mi orgullo), decidí tomar la delantera. Tan pronto como me disculpé Howard me dijo que, lo creyese o no, el iba a proceder a disculparse también por su actitud chulesca del otro día. Acto seguido me dijo que no estaba pasando por un buen momento y que recientemente había perdido a su esposa.

Justo en ese instante concreto, te replanteas todos esos momentos de lucidez en los que tu estúpida condición humana te impulsó a pensar mal sobre una persona en particular, en este caso, Howard. Esos momentos en los que elucubraste teorías perfectas que explicaban su comportamiento; ¡joder, porque estaba muy claro! Un tipo de 60 años, con 40 años de experiencia laboral, no iba a acatar los requerimientos de un niñato de 24, que aunque guapo también inexperto, y con apenas dos meses en ese lugar donde él llevaba 20. Teorías irrebatibles que se reducen a una sola realidad: todos tenemos derecho a tener un día malo, y algunos, a unos cuantos.

Superado todo el embrollo con Howard - ahora convertido en el bueno de Howard-, me sentí muy aliviado. Odio tener rencillas con las personas, la vida es demasiado corta para eso. Probablemente ahora me sienta más unido al bueno de Howard que a la mayoría de personas de mi empresa.  

Finalmente, el bueno de Howard decidió echarme un cable con el papeleo - o "fucking paperwork" como él decía- con mucha predisposición tras este entuerto. Y yo pues... trataré de ayudarlo en la medida de los posible en esos días no tan buenos, aunque sea tan sólo para escucharlo y para recordar con sentido del humor como casi perdimos los papeles en una ocasión.

La moraleja que saco con todo esto, y que quiero compartir con todos vosotros estúpidos entes tercos y cabezones, especialmente vosotros, esos memos que como yo os creéis en posesión de la verdad en el 99% de las ocasiones: dejad vuestras absurdas, razonables y lógicas teorías a un lado. A veces la verdad, o mejor dicho, la realidad, se dibuja directamente delante vuestra y no escondida detrás de vuestras estúpidas conjeturas. Y que mejor que una hostia para derribarlas todas.

Por el bueno de Howard.

P.S.: Disculpen los anglicimos, pero es que cada vez me cuesta más trabajo encontrar la traducción literal al castellano de algunas palabras en concreto. Y no es porque cada día hable mejor inglés, sino probablemente porque cada día que pasa estoy más gilipollas.


12 ene 2014

Los 10 Mandamientos

"Todos los instintos que no se desahogan hacia fuera se vuelven hacia dentro -esto es lo que yo llamo la interiorización del hombre: únicamente con esto se desarrolla en él lo que más tarde se denomina su “alma”. Todo el mundo interior originariamente delgado, como encerrado entre dos pieles, fue separándose y creciendo, fue adquiriendo profundidad, anchura, altura, en la medida en que el desahogo del hombre hacia fuera fue quedando inhibido. Aquellos terribles bastiones con que la organización estatal se protegía contra los viejos instintos de la libertad -las penas sobre todo cuentan entre tales bastiones- hicieron que todos aquellos instintos del hombre salvaje, libre, vagabundo, diesen vuelta atrás, se volviesen contra el hombre mismo. La enemistad, la crueldad, el placer en la persecución, en la agresividad, en el cambio, en la destrucción -todo esto vuelto contra el poseedor de tales instintos: ése es el origen de la “mala conciencia”. El hombre que falto de enemigos y resistencias exteriores, encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, se desgarraba, se perseguía, se mordía, se roía, se sobresaltaba, se maltrataba  impacientemente a sí mismo, este animal al que se quiere “domesticar” y que se golpea furioso contra los barrotes de su jaula, este ser al que le falta algo, devorado por la nostalgia del desierto, que tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa -este loco, este prisionero añorante y desesperado fue el inventor de la “mala conciencia”

Friedrich Nietzsche - La Genealogía de la Moral

1 ene 2014

2013 y sus bocetos y escritos sin sentido por publicar

1.  Filosofía y Letras  25/05/2013
 
Primero intentaron matar las lenguas eternas, de las que muchos no pudimos disfrutar en nuestra educación básica, por desgracia. Y ahora intentarán aniquilar la filosofía, la historia del pensamiento a lo largo de tantas civilizaciones y épocas, la que nos identifica y nos hacer ser quienes somos, la que nos impulsa a actuar como actuamos. Para así expresarnos de peor modo y pensar un poco menos.

2. El  interminable castellano 09/06/2013
 
Sin duda, lo que más me gusta del castellano en comparación con el idioma que se escucha y lee por la pérfida Albión, es el hecho de poder utilizar oraciones compuestas en la misma frase, sin importar cuantas comas disponga por el camino, sin importar si las coloco en el lugar correcto o no, porque a veces es maravilloso poder hablar sin decir nada, volcar en una sola línea un sinfín de chorradas que no llegan a ningún lado, y que por supuesto podrían alargarse infinitamente, pues de eso se trata; pero que al mismo tiempo demuestra inexorablemente que el castellano es una lengua con recursos y maravillosa.
 
3.Asumir x Suponer 15/12-/013

Queridos hispanoparlantes y eternos "chapurreadores" del inglés; "fucking Spaniards" entre los que me incluyo:

Asumir no es suponer, cojones. En inglés assume significa suponer, correcto. Pero utilizar en nuestra lengua patria el verbo asumir con el significado de suponer es erróneo (http://fluidos.eia.edu.co/lecturas/esquina/16_Asumir.pdf).

Empezamos así y acabamos utilizando el infinitivo como imperativo. Bueno, eso es algo que ya está totalmente extendido y aceptado gracias a la RAE. La RAE, ese organismo que se encarga de establecer unas reglas idiomáticas nadie sigue y que luego modifica por el mal uso de las mismas por sus usuarios. Usurpadores de sueños que no admiten la acepción andaluza para "Canijo" (delgado, que no pequeño).
¡¿Cómo va a ser lo mismo "Idos al infierno, hijos de Lucifer" que "Iros al infierno, hijos de Lucifer"?!. El primero es mucho más señorial y noble, y además te traslada inexorablemente a otros siglos y épocas; luchando codo con codo con Sr. William Wallace gritando Libertad con su puño izquierdo, cerrado y en alto (lo de izquierdo es una sutileza), y con la madre que lo parió.

Vamos a hablar con propiedad imperfectos seres finitos. ¿Cómo vais a alcanzar la eterna gloria sin cuidar las letras, que junto con el arte son los únicos capaces de transformarnos en seres perpetuos? William Shakespeare aún vive en nuestras palabras y frases hechas. Expresiones como "El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores " o "No es oro todo lo que reluce" le pertenecen. Esto no viene mucho al caso, pero simplemente lo incluyo para dármelas de culto y leído; cuando realmente es algo que descubrí la semana pasada cuando mi padre lo compartió conmigo (generación pre-LOGSE).

Análogamente, un choquero y andaluz, y su tan famoso burro-corcel también viven en nosotros . Probablemente a él también le dirían de vez en cuando que aprendiese a hablar castellano debidamente y deGara de destrozarlo con su imperfecto andaluz. Hoy yo te vengo amiJo Juanra, de todos aquellos bastardos de la capital y sus alrededores, ciegos y herederos del centralismo, que dominando el inJlés a las mil maravillas erran al utilizar el verbo asumir x suponer.

Disculpen mi pedantería, me ha servido como divertimento durante un par de horas. Eso sí, ya pueden devolverme la corona que me corresponde. Mientras tanto, trataré de seguir haciendo que el mundo Jire sobre su propio eGe, un poco inclinado, como de costumbre.
 
4. España y nuestras náuseas  23/12/2013

Huelva, a 23 de diciembre de 2013.

Me levanto descansado, desvelado por unos tímidos rayos de sol que entran por la ventana debido a una persiana (bendita persiana para los desterrados) no bien bajada del todo. Termino de subirla y abro la ventana para eliminar el olor a león - que no de tigre- existente en la habitación. Un cielo demasiado azul me da los buenos días;
mis ojos tardan un poco en acostumbrarse a él, habituados a un tono más grisáceo del mismo.

Pese a lo exultante de estar en casa y de reencontrarme con familia y amigos, no puedo evitar sentir retortijones y unas tremendas ganas de vomitar al leer la prensa española un día más; pero esta vez desde mi hogar, donde la distancia no puede salvar mis enormes ganas de devolver.

Vomitiva. Una palabra un tanto desagradable a la par que gráfica, que explica perfectamente mis sensaciones al leer la nueva ley del aborto. Es curioso que Rouco y sus hermanos nuevamente vuelvan a tener tanta influencia en las decisiones políticas que se toman en nuestro país. Por cierto, ninguno de ellos es padre, aunque algunos los llamen así. No contentos con admitir la religión católica como asignatura evaluable -jódanse todos islamistas, budistas, musulmanes, ateos, agnósticos, etc.-, ahora también se atreven a pensar y decidir por las mujeres, acontecimiento en línea con el archiconocido "Cásate y sé sumisa". Esto es machismo, sus señorías.

Caminando hacia atrás como los cangrejos (aunque realmente anden de lado), colocándonos a la cola de Europa en cuestión de derechos sociales, emergiendo como país retrógrado con una política inspiradora para los partidos de ultraderecha de toda Europa. Acostumbro a hablar más de ideologías que de partidos, pues de este modo creo robamos parte del poder que tienen nuestros partidos políticos en España. Siempre intento evitar ser partidista, pero las náuseas que siento en este momento me empujan a ser antipartidista. Y las políticas del Partido Popular me parecen vomitivas.
La derecha más radical y conservadora de nuestro país se encuentra oculta en la ideología del Partido Popular, que sabiamente se ha mantenido escondida para no alarmar a los neutros indecisos. Pero han emergido desde sus adentros, y ahora sacan pecho, orgullosos de su victoria. Ojito, que éstos que prohíben y prohíben son los "liberales".

No sé cuál es la alternativa a tomar en España, donde hasta los sindicatos quedan salpicados por los escándalos de corrupción. Sólo tengo por seguro que el camino a seguir no es el trazado por los fanáticos de Le Pen, que ahora mandan en nuestro gobierno.
Cruzo los dedos para que el torpe atrevimiento de nuestros gobernantes actuales sea castigado, y para que nuestra nauseabunda bilis los recubra haciéndoles partícipes de nuestras miserias e impotencias.

Porque podían tachar a España de país corrupto sin que pudiera oponerme a ello. Pero aún podía al menos presumir de sistema sanitario, o de parte de nuestra política en materia de derechos sociales. Sin embargo, comienzo a quedarme sin argumentos; aunque eso sí, siempre podré presumir de nuestro "solecito". Y no sé si nos lo hemos ganado. Lo que si sé es que tengo náuseas, pero estaré tranquilo mientras se siga cumpliendo el refrán:

"Cada uno en su casa, y Dios en la de todos."

6 oct 2013

De los cambios de tercio y el dios Chronos

El idealismo. La alfombra roja que se recoge a medida que avanzas hacia ella. Como confeti cayendo hacia arriba alejándose de ti. Como un foco que se apaga al cruzarse contigo.

Cuando pienso en el futuro nunca lo hago sin soñar. Así somos los estúpidos optimistas -intelectualmente alejados de los "newtonianos" pesimistas-, soñadores, que no ilusos. Aún a los 15 pensaba que tenía oportunidad de debutar en el Nuevo Colombino contra el Barcelona de Ronaldinho. Sin embargo, el tiempo te baja de las nubes con su consiguiente dosis de realidad. Y aunque quienes hayan compartido algún minuto sobre el mismo terreno de juego  con ese adolescente bajito y regordete que se hacía llamar León -allá por 2005- puedan albergar alguna duda de que el susodicho llegara a debutar en primera división; hoy, 6 de octubre de 2013, puedo confirmar que finalmente no me convertí en  futbolista profesional, y quee probablemente no llegue a serlo jamás (aunque nunca se sabe).

Del mismo modo que a los 15, aún sigo soñando. Bien es cierto que ya no sueño con ser futbolista, aunque a menudo sueño con tener actuaciones increíbles en partidos amistosos con mis amigos de toda la vida (algo que realmente añoro de España). Tampoco sueño con sacar matrículas de honor en exámenes universitarios, pues desafortunadamente ese periodo de mi vida quedó atrás hace no mucho. Ahora sueño con disfrutar de mi trabajo, 8 horas al día, 40 horas a la semana. Disfrutar de un total de 480 minutos diarios y 2400 semanales en los que no haya momento de girar la muñeca y ver congelada esa tediosa manecilla de reloj; negándose a avanzar. El tiempo es el eje sobre el que todo gira -incluyendo esas manecillas- y por eso sueño incansablemente con aprovecharlo y disfrutarlo al máximo, incluso en el trabajo. 

Todo cambio tiene un periodo de adaptación. Entre el 5 el 9 de septiembre del presente año se produjo la metamorfosis en la que dejé de ser estudiante y apuesto príncipe para convertirme en sapo. Cuatro días no fueron suficientes para asimilar el gran cambio, y esa desazón temporal adquirida tras el mismo es posiblemente fruto de ello. Esto, acompañado de unas primeras tareas laborales que no cumplieron las expectativas que uno mismo se había creado, condujeron a un desasosiego aún mayor. Un desasosiego  temporal (¿y qué no lo es?) proveniente de una realidad que no se ajustaba a mis sueños. Ahí es donde la realidad golpea y castiga implacable, obligando a tus rodillas a inclinarse bajo tu propio peso arrastrando a tu cuerpo con ellas. 

Es justo en ese preciso instante en que te inclinas cuando comienza el nuevo ciclo onírico, en el cual te sueñas caminando muy erguido, subiendo la colina aguas arriba. Superando cualquier obstáculo, incluyendo aquellos antiguos sueños no cumplidos que tanto pudieron frustrarte. Y ya desde lo alto, habiendo conquistado la cima y mirando esa esfera que es el mundo desde arriba, comienza la reconquista de tus viejos sueños. Ayudado de Hércules, hijo de Zeus, empujas esas antiguas y congeladas agujas de tu reloj de pulsera gobernadas por Chronos, que poco a poco empiezan a desoxidarse con el movimiento. Y comienzan a correr, más y más rápido, llegando a un punto en el que cuando giras la muñeca para mirar la hora, te sorprendes de lo rápido que pasan los minutos. Esto es señal inequívoca de que disfrutas de lo que haces en cada momento, volviendo a ese instante infinito, a ese punto del eterno retorno de lo idéntico en el que te lamentas al decir: 
"Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo".








9 jun 2013

Déjà-vu 2014

La última vez que me senté a escribir en fue en Nochebuena de 2012. Bueno no es cierto, matizo. La última vez que escribí alguna chorrada variopinta por el placer de escribirla más allá de las infinitas e inútiles cartas de motivación exigidas por tantas otras empresas fue en Nochebuena de 2012. 

Mi caligrafía sigue siendo igual de horrible y las líneas que escribo casi pueden verse paralelas con mucho esfuerzo. Aprieto el puño izquierdo con el que golpeo la mesa una, dos, tres veces. El derecho sostiene firmemente el lápiz, preparado para escribir. Cierro los ojos en un ejercicio de reminiscencia para tratar de describir mis sensaciones al ver la graduación de la promoción 2011-2012 en Cranfield University y así intentar explicar cómo me trasladé en el tiempo sin moverme físicamente de aquel bar mal denominado CSA (Cranfield Student’s Association).

En este déjà-vu me veía a mí mismo en tercera persona, como espectador en mi propia fantasía, de pie sobre esa misma moqueta (que seguramente no habrán limpiado tampoco para entonces), en ese mismo bar-cafetería-discoteca-restaurante un año más tarde, absorto, contemplando la máquina de chocolatinas de turno e intentando decidirme por comprar unos Maltesers o unos M&M’s.

Un sinfín de sensaciones me abordaron entonces, como miles de flashes en una milésima de segundo, instantáneas de buenos momento vividos, de todas esas caras conocidas y de aquellas que me habría gustado conocer un poco más. Comencé a caminar hacia dentro del bar desde la entrada, y no reconocí a ninguno de esos estudiantes del pasado año (que en mi déjà-vu serían las caras de los estudiantes del año 2013-2014). Me movía a cámara lenta por el bar, les veía mover los labios, pero sólo oía su silencio. Podía leer todas esas conversaciones sobre el año que llevaban separados, sus nuevos trabajos, sus nuevos hogares y amigos, sus nuevas ambiciones. Me imaginé a mí mismo hablando con mis actuales compañeros sobre nuestro presente (nuestro futuro a día de hoy), riendo, cuchicheando y cotilleando cuales marujas sobre todas aquellas historias de las que no nos percatamos en el año anterior.

Me sorprendí cerrando los ojos, saboreando lo inusual de esa situación. Y progresivamente, el tiempo volvió  a correr a la misma velocidad al mismo paso que el sonido volvía hacerse perceptible a mis oídos. Como si nada hubiese ocurrido y todo fuese producto de mi imaginación. Los allí presentes volvieron a hablar en ese idioma que había descubierto esa nueva faceta británica en mí a la que tanto recurro desde mi llegada a la pérfida Albión: la sonrisa educada. 

Me moví buscando alguna cara conocida con la que volver a sentirme parte de aquel todo, y no un forastero más, pero seguía sintiéndome fuera de lugar. Como si al rompecabezas sólo le fallara una pieza y esa pieza fuera yo.  Tras permanecer un tiempo en esa sala llena de extraños, decidí regresar a aquel instante donde comenzó todo, intentando deshacer el conjuro de algún modo.  Saqué mi cartera descolorida, tomé una moneda de una libra y acabé por decidirme por los M&M’s… una vez ya había comprado los Maltesers. Me senté en uno de los sillones situados a la entrada del bar y entonces sí, volví a sentirme en casa.